MARTICORENA & CÍA: ALQUILANDO EL TRACTORCITO SE HACE UNOS PESITOS

MARTICORENA & CÍA: ALQUILANDO EL TRACTORCITO SE HACE UNOS PESITOS

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

A los periodistas suelen tomarnos, a veces, como vehículo para conseguir que el estado ponga su atención sobre un problema específico de la comunidad. Hay veces que dichos pedidos de soluciones se concretan y otros no y, también, el tema da para hacer una nota o no.

Los pedidos suelen ser innumerables y, muchas veces, están fuera del alcance del periodista. Varias veces nos hacemos los distraídos porque terminamos gestionando un sinnúmero de cuestiones y parecemos más gestores que periodistas. Algunos pedidos se resuelven con un simple llamado telefónico.

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Hace un par de semanas una vecina de Virrey del Pino se contactó por mail conmigo para pedirme si puedo interceder, ante cualquier funcionario municipal de la zona, para que arreglen varias cuadras de una calle de su barrio. Dicha arteria es de tierra pero tiene la particularidad de ser el ingreso más transitado al barrio. Obviamente le pedí todos los datos y me comprometí si podía realizarle la gestión.

Esto fue el miércoles a la noche, tipo jueves me comuniqué con un funcionario municipal de Virrey del Pino y le transmití el reclamo vecinal. Dicho funcionario tomó nota del pedido y se comprometió a gestionarlo ante el Sub-secretario de Servicios Públicos Zona Sur, Gustavo Marticorena, porque en definitiva era él quién disponía de los elementos para realizar el trabajo requerido.

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Dos días después, el sábado siguiente, en horas de la tarde la vecina que había solicitado el arreglo de la calle me llamó alborozada y llenándome de elogios me contó que las maquinas municipales habían estado trabajando todo el día y que la calle, antes intransitable, había sido nivelada y reparada. Entre los elogios mencionaba al Sub-secretario de Servicios Públicos Zona Sur, Gustavo Marticorena porque había encabezado el operativo y destacaba el poder de la prensa al lograr hacer que la lenta maquinaria municipal se pusiese en marcha en pocos días.

Dos días después, el martes para ser más precisos, me volvió a llamar la mencionada vecina pero está vez puteándome en cuatro idiomas porque un empleado municipal había pasado por su domicilio cobrando la suma de X pesos (no voy a poner la cantidad por una cuestión de vergüenza ajena) por el arreglo del día sábado. Ni lerdo ni perezoso llamé al funcionario con quien me había contactado anteriormente (tenía intenciones de llamarlo para agradecerle su intervención) y le comenté los dichos de la vecina; sorprendido él por las cosas que le contaba termino confesando que el pedido para arreglar esa calle aún no lo había transmitido al Sub-secretario de Servicios Públicos Zona Sur, Gustavo Marticorena porque el mismo no solía darle mucha bola a sus pedidos.

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Con un poco de vergüenza ajena me contó que “Marticorena hace tres montoncitos con los pedidos, el primero son los pedidos que le transmiten desde la secretaría privada del Intendente (pedidos de Verónica Magario y Fernando Espinoza) y desde la oficina del el Secretario de Espacios y Servicios Públicos, Mario Barresi. Esos los hace enseguida. El segundo montoncito de pedidos son aquellos que se cobran y el tercero es de los funcionarios municipales de Virrey del Pino y González Catán, a los cuales no suele darle mucha bola”.

Para indagar un poco más el tema, volví a contactarme con la vecina y, ella, más calmada me contó que “Entre varios vecinos nos coordinamos para que cada uno contacte a un funcionario o un periodista conocido para ver si nos resolvían el problema. Uno de los vecinos, a través de un amigo, habló con Marticorena y arregló que por X pesos que pagase cada frentista le arreglaban la calle” y agregó que “Tuve que pagar, es decir, todos pagamos y le pido mil disculpas porque Ud. no tiene nada que ver, pero imagínese la bronca que me agarró”.

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Como quien no quiere la cosa me contacte con varios empleados municipales que trabajan en dicha dependencia (los cuáles pidieron reserva sobre su nombre) quienes manifestaron que era una práctica habitual y señalaron que “Marticorena, cuando asumió, fue muy clarito, dijo que: acá vengo a hacer caja, vengo a recaudar para Verónica y Fernando. Con esto les digo que se acabaron las changuitas que suelen hacer, de ahora en más todo se factura y yo me llevo mi parte” y agregaron que “Nos quedamos muy sorprendidos de que suelte todo de una vez. Nosotros casi no salimos, sin una orden específica de él no nos movemos. Hay día que estamos todos al pedo, sin hacer nada porque no hay un currito del Vasco para hacer”.

La indagación siguió por varios dirigentes y funcionarios municipales de la zona sur quienes manifestaron la “poco disponibilidad de elementos que aduce Marticorena para realizar un trabajo solicitado” o mejor dicho, “no nos da bola”.

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En varias reuniones donde estuvieron presentes Magario y Espinoza, Marticorena, muy suelto de cuerpo, había manifestado que “En la subsecretaría tenemos de todo, no nos falta nada; es más nunca hubo tanto material para trabajar” pero a solas, cuando le piden algún trabajo en los barrios, Marticorena sostiene que “No tengo nada, ni cascote siquiera para tirar y ni hablar de combustible. Tengo todas las máquinas rotas y ninguna anda”.

No hay nada personal en todo esto, creo que a Marticorena lo entreviste en un par de oportunidades solamente y la relación no pasó de ahí, pero al verme involucrado en lo relatado anteriormente me pico la curiosidad.

 

ALQUILANDO EL TRACTORCITO SE HACE UNOS PESITOS

 

Un destacado político de la zona sur del distrito me comentó, entre susurros, “algo que todos saben pero nadie quiere hablar porque Marticorena te quema enseguida”.

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Parece ser que, según este destacado político que solicitó que su nombre no aparezca en la nota (por razones obvias), el Sub-secretario de Servicios Públicos Zona Sur, Gustavo Marticorena no solo “realiza sus negocios en las localidades de Virrey del Pino y González Catán, sino que habría extendido sus actividades a distritos vecinos”.

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Hay varios testimonios de vecinos que vieron las maquinarias viales de la municipalidad de La Matanza trabajando en barrios de Merlo, donde suelen ir los sábados a nivelar calles y otros arreglos. No tiene nada que ver con la municipalidad de Merlo. Como ahí no les dan bola le pagan a Marticorena para que haga el trabajo” señaló un destacado político de la zona sur sin funciones municipales y agregó que “Marticorena dice que recauda para Fernando y Verónica pero no creo que sea así, más bien me parece que armó una empresita con varios funcionarios municipales”.