LEDESMA: EL NEGRERO

LEDESMA: EL NEGRERO

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

Julio Rubén Ledesma, Sec. Gral. de SEOCA – Zona Oeste, Dip. Provincial por el “Frente Renovador”, y ex referente de ese espacio en La Matanza siempre tuvo fama de “Buen Tipo”. Más de uno le debe inmensos favores (algunos de los cuales fui testigo) y nunca hizo alarde de esos favores (hablamos de facilitar medicamentos caros a familias de escasos recursos, resolver problemas económicos y financieros a mucha gente, ayudar en forma concreta a familias necesitadas, trabajo a mucha gente necesitada, etc.). Un nombre solidario y comprometido pero, a medida que uno se va metiendo en el mundo “Ledesma” se da cuenta que hay cosas que no funcionan.

 

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Todas las macanas políticas, sindicales y demás cuestiones siempre se la achacaron al entorno. Un entorno que varios han señalado que está lleno de vividores, gente con graves problemas de abuso de sustancias varias, personajes con antecedentes penales o con problemas penales en curso, etc.

Pero cuando el entorno termina dinamitando la imagen de una persona, sucede que el entorno señalado como culpable de los errores de esa persona termina siendo solamente una excusa para ocultar la falta de capacidad de una persona o, en este caso, un dirigente político y sindical de armar un equipo de trabajo.

Mucha gente rodea a Julio Rubén Ledesma y muchos son cuadros capacitados para la gestión que realizan que tratan de cuidarlo de sus propios errores a la hora de elegir colaboradores.

 

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El Mundo Ledesma” es una cosa y el “Mundo SEOCA” es otra pero ambos mundos son conducidos por Julio Rubén Ledesma y la falta de sensibilidad, honorabilidad, compromiso y honradez de algunos integrantes de esos mundos es responsabilidad de Ledesma porque no supo o no quiso ponerle el frente al accionar de esos personajes; personajes que le han producido grandes dolores de cabeza, personajes que lo han llevado a cometer garrafales errores políticos, personajes que ya no son culpables de sus propios errores sino que se han convertido en la excusa para tratar de salvar el prestigio ante los enormes errores de Ledesma.

No hace mucho nuestro medio puso en evidencia a uno de esos personajes: Juan Sotelo (http://semanarioquintopoder.com/?p=16988 y http://semanarioquintopoder.com/?p=17073); ante la imposibilidad de desmentir lo publicado Ledesma tuvo que dejarlo fuera de la Comisión Directiva del SEOCA.

 

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¿A qué viene toda esta explicación previa?, simplemente es para que vean que no es una cuestión personal ni económica, sino que hay cuestiones que ya no se pueden ocultar porque yo mismo he caído muchas veces en eso de: “Rubén Ledesma es un buen tipo, el problema es su entorno”. Pero ante la inmensa cantidad de testimonios y la experiencia personal que he tenido con el “Mundo Ledesma” y el “Mundo SEOCA” me doy cuenta que no es el entorno sino que el problema es el mismísimo Ledesma.

 

UNA POLÍTICA “CONVENIENTE”

 

A principios de mayo del presente año, adelantamos que Julio Rubén Ledesma estaba trabajando para “romper y debilitar” (http://semanarioquintopoder.com/?p=16856) al Frente Renovador matancero; hecho que realmente sucedió porque uno de los referentes de dicho espacio en el distrito se fue del mismo hacia los brazos abiertos del oficialismo por las actitudes de Ledesma, hablamos del Concejal Ariel Martínez.

 

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Martínez tenía acordado renovar su banca, todos los integrantes de dicho espacio estaban de acuerdo meses antes del cierre de lista pero la tozudez de Ledesma por dejarlo afuera de la lista motivo que Martínez se fuera del espacio.

 

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Hasta ahora se explica estas acciones políticas con la simple expresión “A Ledesma lo aconsejó mal el entorno”, pero ahora queda en evidencia que no fue “el entorno” sino que el propio Ledesma tomó la decisión de romper el espacio del Frente Renovador en La Matanza porque acordó con la Intendente local, Verónica Magario, hacerlo así a cambio de los permisos para construir la Clínica “Sagrado Corazón” de Osecac (obra social de los empleados de comercio y actividades civiles) en el distrito. La virtual expulsión de Martínez del bloque y del espacio se debió a que le reclamó a Ledesma “haber negociado el apoyo del bloque del Frente Renovador a la Rendición de Cuentas”.

 

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La salida de Ariel Martínez del Frente Renovador pareció que calmaba la interna del espacio pero las elecciones PASO puso en evidencia que la cooperación de Ledesma con Magario seguía existiendo porque fueron muchas las escuelas que “sospechosamente se quedaron sin fiscalizar o que, directamente, los fiscales se retiraron antes de finalizar el escrutinio”.

 

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Todo esto trajo consecuencias; en primer lugar cuando Ledesma comienza a “romper el espacio en La Matanza y el vergonzoso episodio de Martínez en el cierre de lista” esas acciones le costaron su lugar en lista, porque estaba previsto que Ledesma iría por la renovación de su banca como Diputado provincial en el tercer lugar y termino yendo en el quinto lugar sin ninguna chance ante los resultados de las elecciones PASO que lo dejan muy lejos de toda posibilidad. Por la confusa fiscalización el Frente Renovador matancero fue “Intervenido por la Diputada nacional Graciela Camaño” dejándolo a Rubén Ledesma sin la referencia del espacio.

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Todo este lío que armó Julio Rubén Ledesma, en lo político, durante estos últimos meses no se lo puede achacar a su entorno, sino a su duplicidad política.

 

UN NEGRERO AL DESCUBIERTO

 

Negrero: persona que explota a sus subordinados o los trata de forma cruel e inhumana.

Sinceramente nunca pensé que a un sindicalista de la talla de Julio Rubén Ledesma se le podría aplicar el “mote de Negrero” pero un mail y un café dejaron al descubierto su faz como empleador porque una cosa es ser sindicalista y defender los derechos de los trabajadores y otra muy distinta es ser “patrón”.

Hace unos días recibí un mail de una joven que trabajaba para Julio Rubén Ledesma, me reuní con ella y me contó una historia que deja muy mal parado a Ledesma y su entorno.

Los datos filiales de la joven no lo haremos público ahora porque está siendo asesorada legalmente pero dentro de poco publicaremos el reportaje completo. Simplemente la llamaremos “G”.

“G” estaba sin trabajo, una joven capacitada, necesitada de trabajo y, principalmente, con ganas de trabajar. Ante las perspectivas complicadas del mercado laboral ella tuvo la oportunidad de acercarse a la Diputada Mirta Tundis del Frente Renovador. Tundis se interesó por su caso y le habló a Julio Rubén Ledesma para darle una mano. Unos días después “G” recibe un llamado para que se reúna con Ledesma. En dicha reunión Ledesma le ofrece trabajo y al aceptar “G” le explica que la toma para que ayude con el trabajo a un “persona muy cercana a él”. “G” se sentía ampliamente capacitada para realizar la tarea asignada y comenzó a trabajar.

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Durante el primer mes cobro “en negro” pero luego la efectivizaron. Su tarea no era complicada, se sentía cómoda y la relación con sus compañeras de trabajo era normal. Hasta que un día “la madre de la persona muy cercana a Ledesma” a quién “G” ayudaba, comenzó a insinuar que “G” tenía una relación o quería tener una relación con Ledesma. Aclaremos que “G” es casada y con hijo.

A partir de esos comentarios “G” comenzó a complicársele la vida en el ámbito laboral y para peor no mantenía ni tenía trato con Ledesma porque su lugar de trabajo estaba a dos cuadras del despacho de Ledesma. “G” no tenía ni la posibilidad ni tenía ganas de mantener ninguna relación con Ledesma fuera de lo laboral.

Los comentarios sin fundamentos de “la madre de la persona muy cercana a Ledesma” comenzaron a tomar fuerza y generaron varios encontronazos. “G” comenzó a vivir una pesadilla, se sentía acosada laboralmente, vigilada al extremo, sin poder almorzar en un horario coherente y la “persona muy cercana a Ledesma” la discrimino frente a todo el equipo de trabajo al realizar hirientes comentarios sobre los problemas que tuvo de violencia domestica con su anterior pareja. Hasta habló peyorativamente y livianamente sobre la “violación del hijo de G” cuando era una criatura.

 

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“G” trago saliva y se refugió en el baño a llorar porque no podía darse el lujo de renunciar, necesitaba el trabajo.

La “persona muy cercana a Ledesma” se la tomó con ella y la fue cambiando de lugar de trabajo y de función. La seguían constantemente por las cámaras de seguridad, la acosaban por los horarios que se los cambiaban casi a diario, su trabajo era sometido a una exhaustiva revisión, le criticaban su “capacidad de trabajo y el nivel de conocimiento del mismo” porque sostenían que venía para sacarle el trabajo a todas, etc.

A “G” durante una semana de baja temperaturas la pusieron a trabajar en una mesa como recepcionista al lado de la puerta. Cada vez que se abría la puerta recibía un chiflón del aire frío de la calle. Obviamente tanta exposición a las bajas temperaturas trajo consecuencias: neumonía. Fue al médico, la medicó mal y termino internada. Después de una semana volvió y tuvo que pedir nuevamente licencia médica porque había tenido una recaída.

Al reincorporarse al trabajo tuvo la mala suerte de comentar algunas falencias de la obra social (OSECAC) dado que entre bonos y la internación había gastado más de 5 mil pesos (para cada estudio o atención médica en un consultorio de OSECAC se debe pagar un bono).

“G” me relató que: “Fui contratada con el fin de reorganizar y enseñarle a esa mujer diferentes formas de trabajo, para mejorar Osecac.  El eje de la cuestión es que esa mujer me maltrató delante de todas las personas,  junto a su madre porque decían que por tener estudios les iba a sacar el puesto.  Sufrí todo tipo de vejación,  se burlaba en mi cara sobre mi desgracia. Me perseguían con las cámaras de seguridad,  no me dejaban ir al baño.  No me dejaban merendar. Fue un acoso y maltrato constante. Sin contar como trabaja mucha gente con signos de haber consumido alguna sustancia estimulante. Me echaron sin previo aviso  y cuando me presente a trabajar,  el personal de seguridad me empujó y patearon para que no entrara”.

 

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El relato de “G” resulta conmovedor y pone sobre el tapete la vida pública y privada de los dirigentes sindicales. “G” es solo una muestra seguramente habrán más testimonios pero hay que reconocer la valentía de “G” de dar la cara y decir: a mí me hicieron esto…