LEDESMA: EL NEGRERO (parte II)

LEDESMA: EL NEGRERO (parte II)

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

En la primera parte de esta nota contamos la historia de “G” una empleada de OSECAC que denunciaba maltrato laboral, agresiones y que fue despedida sin motivos.

 

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“G” es Daniela González quién ahora cuenta en primera persona su odisea en OSECAC trabajando junto a la mujer y la suegra de Julio Rubén Ledesma. Uno la escucha a González y cuesta creer lo que dice porque Ledesma se presenta como el paladín de los trabajadores pero puertas adentro, en su ámbito privado de trabajo, permite el maltrato, la agresión y otras graves cosas más que denuncia González en su relato. Es más, González sostiene que durante la campaña para las elecciones PASO, en las cuales Ledesma era candidato, la trasladaron de la obra social de los mercantiles a trabajar al COPEBO el partido político que preside Ledesma; es decir, Ledesma utiliza los recursos de la obra social para hacer política. En el relato de González queda claro que una cosa es estar en campaña y escuchar las cosas que dice Ledesma y otra muy distinta trabajar para Ledesma.

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Q P: ¿Cuándo empezaste a trabajar en OSECAC?

DG.: “El 5 o 6 de junio de este año. Trabajé un mes en negro y después en blanco hasta que me echaron.”

 

Q P: ¿Cómo llegaste a trabajar en OSECAC?

DG.: “Por referencia de Mirta Tundis.”

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Q P: ¿Cuál era tu función?

DG.: “Yo llegué para cumplir función en  la parte de  personal. Asistía a María González, que creo que es la actual mujer de Ledesma, en todas las notas para elevar a casa central a nivel judicial.”

 

Q P: María González ¿qué cargo ocupa en OSECAC?

DG.: “Es subdelegada de zona oeste.”

 

Q P: ¿Vos te encargabas de todo el asesoramiento?

DG.: “De todo, y también de todo el personal de toda zona oeste.”

 

Q P: ¿Cómo fue tu trato con ella desde el inicio?

DG.: “Al principio era bueno, en cuanto a compañeras de trabajo. Más que eso no. Le presentaba los papeles, me consultaba, me preguntaba qué debía hacer en ciertos casos para elevar determinadas notas.”

 

Q P: ¿Qué te había dicho Ledesma al ingresar?

DG.: “Que necesitaba una mano grande en la oficina donde estaba ella en OSECAC, ayudándola y asesorándola. Suena feo, pero ellos decían que por mis estudios y experiencia necesitaban a alguien así.”

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Q P: ¿Ledesma reconoció en el primer diálogo alguna falencia de María González?

DG.: “Sí, siempre, me dijo que no estaba bien preparada y que debía darle una mano”

 

Q P: ¿Qué fue lo que sucedió para que se empiece a agriar el ambiente de trabajo?

DG.: “Como la misma oficina es un despacho grande dividido, ahí también está la madre de ella (es decir, la suegra de Ledesma) que se llama Angélica Torres. Ella se encargó directamente de llevar y traer chusmerios baratos, porque hay mucha gente que le gusta el chusmerío en lugar de trabajar. En mi caso lo que hizo fue, tal vez,  llenarle la cabeza a su hija. Una de las principales cuestiones que hizo fue decir que yo andaba con Ledesma (y no era cierto) porque no entendía cómo caí ahí. Para ellos la palabra poder era muy importante (para mí es sólo un verbo); y creían que haciendo cosas malas iban a llegar a tener un cierto poder. Otras de las cuestiones era que ella siempre aludía que yo iba a sacar a la hija del lugar donde estaba. Sin embargo, yo sólo la estaba ayudando.”

 

Q P: ¿Vos estás casada, estás en pareja?

DG.: “Yo estoy por casarme, estoy en pareja hace un año, muy feliz, tengo dos criaturas.”

 

Q P: Es decir, que en ningún momento hubo una relación con Ledesma.

DG.: “Para nada. Es más, yo siempre lo traté de usted.”

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Q P: A vos te recomendó Mirta Tundis y Rubén Ledesma te dio trabajo en ese momento.

DG.: “Sí. Vio mi currículo y sabía que necesitaba trabajar. Lo mío siempre fue trabajar.”

 

Q P: Durante ese tiempo ¿vos estabas en el mismo edificio donde tiene su oficina Ledesma?

DG.: “Ledesma también figura en ese lugar, pero el lugar donde siempre estuve es a dos cuadras en SEOCA.”

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Q P: ¿Vos tenías trato regular con él en el trabajo?

DG.: “Muy poco. Más que nada iba porque la señora María González estaba en OSECAC o en SEOCA. Entonces, yo me tenía que trasladar con las carpetas esas dos cuadras, que las hacía caminando. Ella tenía su oficina al lado de la de Ledesma en OSEOCA. Por lo tanto, yo iba y venía, y lo veía de casualidad. No había ninguna chance de nada con Ledesma. Yo me dedicaba a trabajar y había mucho para hacer, principalmente al principio que había que actualizar los legajos de todo el personal. Yo en menos de una semana lo hice porque me gusta trabajar.”

 

Q P: ¿Cuántas horas trabajabas?

DG.: “Ocho horas, pero me quedaba más. El primer mes trabajé en negro y después me blanquearon. Firmé un contrato que yo supuestamente hasta diciembre trabajaba. Pero me pusieron como administrativa categoría G2, y yo tenía que tener otra categoría.”

 

Q P: ¿Vos lo planteaste a esto?

DG.: “Sí, y me dijeron que esto empezaba por las categorías. Una vez que se renueva el contrato a partir de diciembre, como me reconocían los títulos y demás, ya pasaba a otra categoría y me pagaban los títulos y otras cuestiones.”

 

Q P: Vos hasta ese momento todo bien: trabajabas normal, con horario normal. ¿Algún conflicto, llegabas tarde?

DG.: “Todo  bien. Jamás llegué tarde, a veces llegaba media hora antes. Jamás tuve problema. Es más; almorzaba con esta gente porque nosotros en el despacho teníamos, separado de todo el personal, un sector que hacía de comedor. Siempre a la suegra de Ledesma le molestaba que yo estuviera ahí, no quería que atendiera el teléfono de su hija diciéndome la señora María González prohibió que atiendas el teléfono, siempre ponía trabas, nunca quería que hiciera nada.”

 

Q P: Entonces a partir de este accionar empezaste a tener problemas. ¿Cómo comenzó a cambiar el clima?

DG.: “En el trato. Primero la señora María González me llama y me dice que había compañeras que se estaban quejando porque yo sabía mucho y tenían miedo de perder el trabajo. Le dije a María que yo iba a trabajar, no a sacarle el lugar a nadie; y si perdían el trabajo era por un mal accionar de ellas. Inventaba cosas que eran calumnias, injurias que a la larga te hacen mal.”

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Q P: A partir de esto cambió todo el clima de trabajo.

DG.: “El clima cambió totalmente. A raíz de esto hubo una reunión donde yo planteé qué era lo que sucedía, por qué me hacían eso si yo nunca había tenido problemas. Entonces llama a todas las mujeres que estaban ahí con ella: una de las encargadas de personal, la subencargada, la madre, las secretarias. Delante de toda esa gente me empezó a tratar mal y a decirme que yo no era lo que ella esperaba. Ella quería una persona que se dedicara más al chusmerío de ese lugar, y no al trabajo.”

 

Q P: ¿En esta reunión fue donde ella empezó a discriminarte, a hablar mal de tu familia?

DG.: “Sí. Me discriminó por ser una mujer que sufrió violencia de género; empezó a hablar mal de mi hijo, burlándose que había sido violado; se burló de muchas cosas; se reía en mi cara; se reían todas.”

 

Q P: ¿Todo esto pasó en una reunión de personal estando vos presente?

DG.: “Sí, en el despacho de ella. Se rieron de mí y me faltaron el respeto muy mal.”

 

Q P: ¿Esto cuándo fue aproximadamente?

DG.: “Al mes de haber empezado a trabajar me atacaron así.”

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Q P: ¿Cuánto tiempo más continuaste trabajando después de esa reunión?

DG.: “Después de esa reunión continué trabajando hasta el lunes 11 de septiembre. El 12 de septiembre cuando me presento a trabajar me echaron.”

 

Q P: En esa reunión todo lazo de confianza y de respeto se rompió.

DG.: “Sí. Me fui corriendo al baño porque no podía entender tanta injusticia. Lo llamo a mi marido y le comento lo que me hicieron. Entonces me dice de hablar con un abogado porque María se había burlado de algo personal que nadie sabía y no tenían por qué saberlo. Ella se burló de lo que nos pasó a mi hijo y a mí; y eso no lo puedo perdonar.”

 

Q P: ¿Vos pudiste hablar con Ledesma de esto en ese momento?

DG.: “Yo se lo comenté; y me respondió que estaban celosas, que no me hiciera problema, que siga trabajando.”

 

Q P: ¿Vos seguiste trabajando en el mismo lugar?

DG.: “No, me hicieron pasear por varios lugares. Después pasé a plan materno en el mismo 2° piso. Me prohibían el ingreso a ciertos lugares. Me cambiaron el horario: estaba de 8 a 16 Hs. y me cambiaron de 10 a 18 Hs. Con este cambio de horario me partieron al medio porque hago terapias alternativas y tenía pacientes. También tenía prohibido hablar con cierta gente. No me dejaban entrar a contabilidad, donde había gente que me saludaba. No me dejaban ir al comedor. Me ponían horario para el almuerzo y la merienda; entonces, no podía merendar porque me mandaban a merendar a las 15 o 16 Hs., cuando a esa hora el comedor ya estaba cerrado. Me seguían con las cámaras, se fijaban si iba al baño.”

 

Q P: Es decir, que a partir de esa reunión, donde ella te denigró, comenzó un acoso laboral.

DG.: “Un acoso laboral y un maltrato laboral muy feo.”

 

Q P: ¿De ahí te trasladaron a otro lugar después?

DG.: “Después estuve en planta baja, donde también te siguen todo el tiempo. Ahí está casi toda la familia de ellos; entonces, era un llevar y traer. Sinceramente, nadie me hablaba. En el horario de comer yo entraba al comedor y se iban todos.”

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Q P: En este tiempo ¿tenías diálogo con González?

DG.: “No. Después del maltrato y los insultos hacia mi persona ella me cortó el diálogo, y yo tampoco le quise hablar más. A parte yo cumplía con mis funciones al mismo tiempo que me denigraban diciéndome que no iba a aprender. Nadie me explicaba, me arreglaba sola. Después venían por atrás compañeros que me decían que eso me pasaba por tener estudios, porque ahí no se valoraba a la gente por tener estudios. Ahí tenía que ser drogadicta, prostituta, ladrona, lo peor, porque ellos valoraban todo eso.”

 

Q P: ¿Qué sucedió para que te echen?

DG.: “Sinceramente, no sé. Yo me enfermé con una neumonía grave que me contagié en el trabajo. Me echaron sin motivos.”

 

Q P: Te enfermaste y cuando te reincorporaste te echaron. ¿Cuánto tiempo estuviste con licencia?

DG.: “Me enfermé; y cuando me reincorporo me mandan a San Justo a COPEBO, es decir, a la parte política.”

 

Q P: Vos eras empleada de OSECAC en blanco, en Morón. ¿Te enfermás, y cuando te reincorporaste te mandan a trabajar a San Justo?

DG.: “Sí, a COPEBO por el tema de las elecciones porque venían las PASO. Entonces empecé a trabajar ahí en el tema político.”

 

Q P: ¿Cuál era tu trabajo?

DG.: “Asistía en la parte de la organización de la repartición de útiles para cada mesa, fiscales, etc.”

 

Q P: A todo esto, vos el horario que cumplías en OSECAC lo cumplías en COPEBO.

DG.: “Sí, como correspondía.”

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Q P: ¿Vos en algún momento planteaste que ese no era tu trabajo, que querías volver a tu cargo anterior?

DG.: “Sinceramente, no podía plantear nada porque a todo el personal se lo desafectaza de su trabajo habitual para hacer cuestiones políticas. Pero una compañera me contó que hubo un cruce muy grande de parte de la señora María González con Ledesma por haberme sacado de ahí.”

 

Q P: Es decir, ellos se pelean por vos y te mandan a trabajar al COPEBO.

DG.: “Claro. Pero a mí nadie me avisaba si tenía que volver a Morón o continuar en COPEBO.”

 

Q P: Me decías que a partir de todo esto notabas que el clima se iba caldeando cada vez más, aún en COPEBO. ¿Cómo era tu relación con la gente que trabajaba en COPEBO?

DG.: “La relación con la gente que trabajaba en COPEGO era buena, no tenía problemas.”

 

Q P: ¿En COPEBO eran todos empleados de ahí o había empleados de OSECAC también?

DG.: “No. Había una chica que estaba luchando porque estaba en OSECAC hace muchos años y estaba cobrando la mitad del sueldo mínimo actual. Tenía problemas con otro dirigente del sindicato, que se encarga de cobrar la mitad de los sueldos del personal que ingresa por otra empresa terciarizada para OSECAC. Era algo así.”

 

Q P: ¿Esta chica está cobrando en blanco con recibo de sueldo?

DG.: “Sí, y con recibo de sueldo. Ella me mostró el recibo, porque tengo cierto estudio a nivel de abogacía, para que la pueda guiar. Ella hace años que quería presentar todo ante un abogado y hacer una demanda.”

 

Q P: ¿A ella le sacaban la mitad del sueldo?

DG.: “Sí, y actualmente le siguen sacando.”

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Q P: ¿Esto pasaba con otros empleados también?

DG.: “Sí, con muchos. De acuerdo a la cara de cada uno no sé qué acuerdos había. Los recibos de sueldo eran de diferentes colores como si fueran de distintas categorías, pero les faltaban muchas cosas.”

 

Q P: Estuviste trabajando en COPEBO hasta las PASO. ¿Después de las PASO seguiste en COPEBO?

DG.: “Seguí unos días en COPEBO y después me mandaron a OSECAC nuevamente. Me llama la señora María Elena, que es la encargada,  retándome por qué no volvía si ya habían vuelto todos. Como se manejan mal y es un lugar que no está bien organizado, yo ya había preguntado qué hacía. A mí me habían hecho firmar un pase que decía que me iba a quedar en COPEBO hasta octubre, pero después no me avisaron que tenía que volver a OSECAC. Esta señora me dice que María González estaba enojada conmigo porque yo hacía lo que quería. Yo no hacía lo que quería sino que cumplía con lo que me pedían, y yo recibía órdenes de Gardella en COPEBO.”

 

Q P: ¿Gardella no te había dicho que tenías que volver a OSECAC?

DG.: “No, nadie me decía nada. Yo estaba colgada, no sabía para dónde agarrar.”

 

Q P: A todo esto vos venías a trabajar a COPEBO todos los días.

DG.: “Sí, a trabajar. Después tuve una recaída de la neumonía porque me habían medicado mal; y cuando me reintegro vuelvo a OSECAC. Trabajo el día lunes y siento el ambiente diferente, me trataban mal.”

 

Q P: ¿Seguías trabajando con González en su oficina?

DG.: “Ya no. Estaba en planta baja. Me hacían liquidar los sueldos de los médicos, no me pagaban como me correspondía en cuanto a la categoría. Pero por lo menos tenía un trabajo. El día martes 12 de septiembre voy a trabajar como todos los días. Cuando voy a entrar a OSECAC viene el de seguridad y me empuja. Me saca a los empujones y yo me caigo. Le pregunto qué pasa y me contesta que la señora María González dijo que no podía entrar. A todo esto yo tenía que ir al laboratorio a hacerme un estudio. Tenía todo pago, porque ahí tenés que pagar todo por más que tengas obra social.”

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Q P: ¿Cómo que tenés que pagar todo?

DG.: “Sí. Si tenés que hacerte un estudio de urgencia y lo tenés que autorizar vale 100 pesos, una radiografía te cobran 100 pesos, si vas al médico tenés que pagar un bono. Todas las prestaciones de OSECAC tenés que pagarlas. Estuve internada y pagué como 7.000 pesos. En cambio, mi marido tiene una obra social donde no paga nada, y le descuentan lo mismo prácticamente. Yo pensaba seguir trabajando y más adelante cambiarme a otra obra social. Pero mis compañeras me decían que si hacía eso me iban a echar porque si trabajaba ahí era obligatorio tener OSECAC.”

 

Q P: Volvamos al día martes 12 de septiembre. ¿Qué pasó cuando te echan a los empujones y te caes?

DG.: “Me levanto y le pregunto al de seguridad qué pasaba. Me dijo que la señora María González no quería que subiera pero no sabía por qué, y que vendría la encargada a hablar conmigo. Vino la encargada totalmente drogada, como estuvo siempre que fui a hablar con ella. Se me reía en la cara. Yo la gravé porque no sabía qué pasaba ni con qué me iba a encontrar. Esta señora me pregunta si me había llegado un telegrama porque me habían echado. A todo esto, el telegrama me llega cuando regreso a mi casa a las 12 Hs., mientras que el incidente había ocurrido a las 10 Hs. Por lo tanto, nunca hubo un preaviso.”

 

Q P: ¿Vos hiciste alguna denuncia por agresión en la comisaría?

DG.: “No llegué a hacerla ya que no quería perder el trabajo, porque sinceramente lo necesito. Hoy en día no está bien el tema del trabajo y tengo las criaturas. Necesitaba trabajar, y creí que todo eso iba a cambiar en algún momento. Pero me echaron, me echaron como  un perro.”

 

Q P: ¿Qué dice el telegrama? ¿Por qué te echaron?

DG.: “Creo que dice el artículo 245 pero nada más. No hay motivo de despido.”

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Q P: ¿Vos a partir  de esto intentaste hablar con Ledesma?

DG.: “No se puede hablar, tiene el teléfono apagado. Será que ve mi número y lo apaga. No sé. La cuestión es que no me permiten ingresar a OSECAC. Después una compañera me escribió por WhatsApp lamentándose por todo lo que me habían hecho; y me cuenta que a ellos la señora María González les había dado la orden de que no me hablasen, y a otra compañera que me ayudaba a comunicarme con OSECAC (porque me costaba comunicarme) para avisar que venía el médico a ver si me daba el alta la amenazó con echarla si me ayudaba.”

 

Q P: ¿Pudiste cobrar la indemnización por despido?

DG.: “En realidad, me pagaron pero no es lo que corresponde. Además, de central me llamaron porque no entendían por qué me echaban si mi ingreso había sido por recomendación del señor Ledesma. La indemnización tuve que ir a cobrarla a capital porque en Morón no me querían ver la cara. A todo esto; en el tiempo que yo estuve trabajando en Morón, en el primer piso y después en planta baja, la señora Angélica Torres se encargó de decir (porque fui personal policial durante doce años) que yo andaba armada y me tenía miedo. Yo jamás ando armada, y si estuviera armada tengo portación. También me siguieron en un Ford Ka  gris la hermana de María González y su madre. Yo tengo un Ford Ka negro. Vivo en San Justo, cuando veo que comenzaron a seguirme empecé a cortar camino por Don Bosco. Continuaban siguiéndome, las cruzo, se les vino un camión encima y frenaron. Yo no podía entender qué les pasaba. Tal vez, creían que andaba con Ledesma. Se dedicaron a hablar que yo andaba armada, comenzaron las calumnias, todos los días me enteraba de algo nuevo, los de limpieza llevaban y traían, dejaron de saludarme los de seguridad y me miraban con otra cara, me hacían abrir el bolso cuando entraba, en el horario de almuerzo como me gusta leer me llevaba mis libros y me lo prohibieron. Es decir, ya era un hostigamiento continuo.”

 

Q P: ¿Y vos no encontrás motivos para esto? Sólo las habladurías de que vos tenías un supuesto romance con Ledesma.

DG.: “No. Más que nada estaba relacionado con que uno tiene cierta forma de trabajar y estudio, y les molestaba. Ellos no querían a alguien que supiera más que ellos, y eso me lo dijo la señora María González. Les molestaba que yo tuviera estudios y era factible que les sacara el lugar. Pero yo no iba a eso.”

 

Q P: ¿Hablaste con Mirta Tundis todo esto?

DG.: “Sí.”

 

Q P: ¿Y qué te dijo?

DG.: “Que ella de algo estaba al tanto, y que le habían dicho que yo andaba armada. Entonces, le pregunté si ella creía eso de mí. Y me dijo que no entendía nada, que estaban todos locos, que es un lugar que les gusta llevar y traer, y que no se podía poner en ese momento en contra de él porque ella estaba en la campaña. Le agradecí por todo, y le aclaré que no era un buen ambiente para trabajar porque no te dejan.”

 

Q P: Es decir, que vos sentiste que en ningún momento te pudiste afianzar en el cargo que te habían nombrado o desarrollar tu potencialidad.

DG.: “No te dejan. Te están tirando abajo todo el tiempo porque quieren ser ellos nada más. Pero cuando se tiene un cargo  y se tienen que manejar ciertas cuestiones, desde el punto de vista profesional, no se puede sobrellevar sin estudio. Por eso están como están.”

 

Q P: Terminaste de trabajar, te echaron, te pagaron la indemnización. ¿Qué te quedó de todo?

DG.: “Me quedó sentimiento de injusticia, bronca. Porque, generalmente, uno va a un lugar a trabajar bien y no espera irse de la manera que me tuve que ir yo. A parte te tratan como un delincuente.”

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Q P: ¿En qué sentido lo decís?

DG.: “Te echan, te empuja personal de seguridad, dicen que andás armado cuando ellos defienden a violadores, a presidiarios, tienen gente en empadronamiento que no pueden mantenerse en pie de lo drogados que están. Me vienen a hablar de delincuencia cuando fui funcionaria pública y siempre trabajé. Sinceramente no entiendo el pensamiento de esa gente. Ledesma pregona sobre la defensa y el cuidado del trabajador, el cuidado de los comedores pero es todo una mentira.”

 

Q P: O sea, para fuera dice una cosa y para adentro es todo lo contrario.

DG.: “Todo lo contrario. Yo sólo estaba trabajando y me desafectan así. ¿Por qué no echan a los ñoquis? A ellos les convenía una persona como yo que trabajaba. Sí, estuve enferma y me correspondía por ART pero no me lo hicieron. Yo no me quejaba porque era nueva.”

 

Q P: La atención médica por tu enfermedad tendría que haber sido por ART.

DG.: “Sí porque fue en riesgo de trabajo y, además, estás en el área de salud. Ahí no se cumplen ciertas normas como el calendario de vacunas  con respecto al personal, hay un grupo de personas enfermas de tuberculosis y no lo dicen. Es todo un tema.”

 

Q P: ¿Vas a iniciar acciones legales?

DG.: “Estoy en eso porque considero que mi despido fue injusto. Todo el mundo se extrañó. Mi marido me dice que él se la veía venir porque estaban buscando que yo renuncie a toda costa haciéndome las mil y una. Pero yo iba y trabajaba. Estaba en mi mundo, nadie me enseñaba y después nadie me hablaba. Yo no pedía nada, sólo trabajo, y me las arreglaba sola. Me hice una carpeta donde tenía todo detallado y me la sacaron.”