LOS SUCESORES (primera parte)

LOS SUCESORES (primera parte)

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

Sucesor/a sustantivo masculino-femenino: persona que ocupa o hereda un cargo o función que otra deja de desempeñar

 

No hace mucho, a partir de un encuentro originado por otro tema, le pregunté a Fernando Espinoza quién sería el sucesor o la sucesora para la Intendencia municipal, en el caso que prosperen sus planes políticos para el próximo año. Le comenté que las cosas, dentro del oficialismo matancero, no estaban tan tranquilas como para que los dirigentes y los militantes acepten, sin chistar,  “un dedazo de la conducción”.

 

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El último gran “Dedazo o designación inconsulta” de la conducción fue en el 2011 cuando Espinoza impuso, contra viento y marea, a Verónica Magario como primer candidata a Concejal y virtual sucesora a la Intendencia matancera (cosa que ocurrió después). Esa decisión hizo crujir la estructura del oficialismo local pero la muchachada “se tragó el sapo”.

Según publicamos en notas anteriores (http://semanarioquintopoder.com/?p=20914 y http://semanarioquintopoder.com/?p=21061) tanto Verónica Magario como Fernando Espinoza, sus aspiraciones y planes políticos estarían rumbeando por fuera del distrito.

 

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Magario podría estar integrando, si las cosas siguen andando como hasta ahora, el binomio para la gobernación por parte del peronismo bonaerense acompañada por otro Intendente del conurbano.

En cuanto a Espinoza, esté estaría pulseando cuestiones en el plano nacional. Su objetivo de máxima sería integrar la fórmula que presente el peronismo para la categoría presidencial y, de no ser así, asegurarse alguna área de gestión en el próximo gabinete, en caso de que gane el peronismo las elecciones de 2019.

Las posibilidades antes mencionadas son factibles; las chances existen pero depende de ellos, de su juego y posicionamientos en el escenario político actual. Falta mucho, casi una eternidad pero cuando menos lo esperamos ya estamos sobre las definiciones políticas de cara a las elecciones.

 

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Ahora bien, si la conducción política del distrito estaría enfocando, sus respectivas carreras políticas, hacia otros ámbitos del poder político, me pregunto: en La Matanza ¿quién queda gobernando?, ¿cómo se va a elegir al sucesor/a de Verónica Magario al frente del municipio?.

Espinoza, ante mi pregunta, sostuvo que “Se hará a través de una gran interna o elecciones PASO”. Obviamente no adelantó sus preferencias, pero por historia y acciones, muchos coinciden, que tiene el sucesor/a “in pectore” (In pectore – del latín, “en el pecho” – es la expresión utilizada por la Iglesia católica para referirse a los nombramientos del Colegio cardenalicio por el Papa, cuando el nombre del nuevo cardenal no es revelado públicamente – es guardado por el Papa “en su pecho” – . Este derecho del Papa rara vez se ejerce. Por lo general sucede en circunstancias en las que el Papa desea dejar registro del honor del clérigo para los historiadores, pero no quiere poner en peligro al mismo clérigo en circunstancias de persecución).

 

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Como comenté más arriba, las cosas no son iguales que en el 2011 porque hay nuevos actores políticos con aspiraciones varias y se está conformando un variado espacio que, si bien son del peronismo matancero, eso ya no implica que sean parte del “oficialismo”.

En el “oficialismo” están pasando cosas: el “Sifernandismo” ha engullido al “Veroniquismo”, el doble comando dejó de existir y ahora conduce solamente Espinoza y, la Intendente Verónica Magario, consulta y acepta la decisión del Diputado nacional.

 

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Las actitudes políticas y las acciones y decisiones de gestión de Magario han desilusionado (y en algunos casos, defraudado) a muchos dirigentes y militantes del “oficialismo” matancero; a esto hay que sumarle el rumbo político que toma Espinoza. Esto merece una explicación un poco más sesuda: Espinoza define el rumbo y los demás lo siguen, en eso no hay problema, la cosa se complica en que Espinoza no avisa hacia dónde va, ni si va a estar mucho tiempo en esa senda o si mañana cruza de vereda a comprar fasos y después vuelve.

El “oficialismo” matancero no sabe ni es consultado, ni siquiera le explican las movidas políticas de la conducción; los dirigentes del “oficialismo matancero” son el furgón de cola de un tren sin destino. Lo más triste de esta situación es que en el furgón viajan hombres y mujeres de la política matancera con mucha experiencia, mucha capacidad, mucho conocimiento y mucho pero mucho peronismo.

 

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Al hacerlos jugar en un segundo plano, Fernando Espinoza desaprovecha una fuerza política que muy pocos dirigentes bonaerenses y nacionales tienen. Espinoza no aprovecha ni valora lo que tiene, prefiere salir a “comprar afuera” lo que le sobra adentro y encima le meten el perro, compra caro y son productos políticos de baja calidad.

Volviendo al tema sucesorio no me parecería justo que en La Matanza la discusión de la sucesión sea por MORTIS CAUSA (Expresión latina que significa “por causa de muerte”, es decir, que produce efectos después de la muerte. Se utiliza en derecho para referirse a aquellos actos jurídicos que se producen o tienen efecto tras el fallecimiento de una persona) o, mejor dicho, porque el proceso político iniciado por Alberto Balestrini se haya agotado o no exista más, a causa de una conducción sin reflejos, sin gestión ni política.

Los procesos políticos son muy dinámicos y los proyectos políticos deben adaptarse al ritmo que impone la realidad; por eso, muchas veces, vemos proyectos políticos que se agotan en sí mismo porque no han podido seguirle el ritmo al proceso político que se da en ese momento. Por el contrario hay proyectos políticos que han superado a sus fundadores en el tiempo, tal es el caso del radicalismo y del peronismo.

Las conducciones políticas fuertes y con proyección pueden señalar caminos y rumbos a seguir para que el proyecto continúe más allá de la conducción del momento.

 

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Lamentablemente el Dr. Alberto Balestrini no pudo consolidar el proyecto político que él comenzó al asumir la Intendencia matancera en el ’99 (todos sabemos las razones) pero, si bien, no dejó un proyecto político proporcionó un modelo de gestión y conducción como marco referencial para aquellos que lo sucedieran en el poder matancero.

Al dejar la Intendencia para ejercer otros cargos de mayor responsabilidad institucional, Alberto Balestrini pudo monitorear la gestión y la política matancera, aplicando correcciones y haciendo valer el peso de su conducción cuando hiciera falta. Obviamente esto fue así hasta el ACV que lo mantuvo postrado hasta su deceso final.

 

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Todos esperaron que Fernando Espinoza fuese el continuador del proyecto político de Balestrini pero no pudo serlo porque solo había un modelo de gestión y conducción basado en la personalidad de Balestrini. Un modelo de conducción no es lo mismo que un proyecto político porque le falta el marco teórico que sustente la acción. Es por eso que Fernando Espinoza, a partir del ACV que postró a Balestrini, comenzó a construir su modelo de conducción y gestión. Su modelo puede ser mejor o peor que el de Balestrini pero, seguramente, no es el mismo y, hasta me atrevería a decir que, ni siquiera es parecido.

 

LOS SUCESORES DE LA SUCESORA DEL SUCESOR

 

Fernando Espinoza fue el sucesor de Alberto Balestrini e, institucionalmente, Verónica Magario fue la sucesora de Espinoza pero lo sucedió en los papeles porque Espinoza sigue ejerciendo la conducción política en la estructura partidaria y en la gestión municipal.

 

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Como nos preguntamos párrafos arriba: si ellos se van, ¿quién queda nominalmente a cargo? Es una pregunta de difícil respuesta porque acá entra en juego muchas aristas que tienen que ver con la formación del sucesor, sus aspiraciones y, principalmente, sus lealtades.

Balestrini conducía a Espinoza pero esté no siempre conduce a Verónica Magario. Esta situación no se da por muestras de rebeldía de la rubia Intendente matancera sino más bien porque es Espinoza que le da bola o no según el clima. Este ir y venir ha generado el bolonqui y el parate que hay en la gestión municipal y en el peronismo matancero.

 

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Ahora bien, si analizamos la estructura partidaria del oficialismo matancero no hay muchos dirigentes que puedan aspirar a ser él o la sucesor/a de Magario al frente del ejecutivo matancero.

Son varios los peronistas matanceros con suficientes pergaminos, “dignitas” (La dignitas era un concepto social de la Antigua Roma. La palabra no tiene una traducción específica a nuestro idioma, si bien está relacionada con el prestigio y el honor. La palabra dignidad, deriva de ella, pero con un sentido algo distinto. En la Antigua Roma la dignitas era un concepto que abarcaba la suma de la influencia y el prestigio personal de un ciudadano, que iba adquiriendo a lo largo de su vida. A la hora de valorar la dignitas de una persona concreta se tenían en cuenta valores como la reputación, los valores morales y el valor ético, así como su situación social y el respeto) y legitimidad para aspirar a la sucesión pero no son “ni serviles ni funcionales” a Fernando Espinoza; algunos coinciden políticamente con Espinoza pero de llegar a la Intendencia gobernaran ellos y no Espinoza a través de ellos.

 

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Después de un repaso minucioso de la estructura política del oficialismo, se destacan sólo tres nombres con las características esenciales que Espinoza quiere para ocupar el lugar de Magario.

Los tres son legisladores provinciales pero uno de ellos corre con una amplia ventaja y sería, como lo llamamos comúnmente, “El Caballo del Comisario” (El caballo del comisario es el que jamás pierde. Se atribuye esta figura a quien siempre tendrá todas las oportunidades para no perder porque siempre contará con el apoyo de algún mandamás).

 

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Teniendo en cuenta el clima político nacional, provincial y local, las próximas elecciones a la Intendencia de La Matanza sería ganada (un triunfo ajustado, según analistas políticos consultados) por el actual oficialismo. La cuestión pasa por el “Humor político de la dirigencia y la militancia peronista del distrito que no se bancarían un nuevo dedazo de la conducción” y ante esto, según palabras del propio Espinoza, “Habría una gran interna o elecciones PASO para elegir al candidato/a”.

Obviamente, conociendo los antecedentes y costumbres políticas de Fernando Espinoza, esa gran elección interna o elecciones PASO serían en realidad más que mentirosas porque al conductor político del distrito no le caería nada bien que se postule y gane alguien que no sea de su entera confianza.

 

Continuará…