EL SÍNDROME DE FINO

EL SÍNDROME DE FINO

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

Síndrome: conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro patológico determinado provocado, en ocasiones, por la concurrencia de más de una enfermedad.

Síndrome de Estocolmo: trastorno psicológico temporal que aparece en la persona que ha sido secuestrada y que consiste en mostrarse comprensivo y benevolente con la conducta de los secuestradores e identificarse progresivamente con sus ideas, ya sea durante el secuestro o tras ser liberada.

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El Dr. Alejandro Finocchiaro, Ministro de Educación de la nación y candidato a Intendente de La Matanza metió la pata al intentar de explicar la dura derrota que sufrió en las elecciones PASO a manos del oficialismo matancero.

Finocchiaro sostuvo, en una entrevista que concedió al programa “PM” del canal La Nación, que “La gente de La Matanza tiene el síndrome de Estocolmo”. (https://www.lanacion.com.ar/politica/alejandro-finocchiaro-la-gente-la-matanza-tiene-nid2291738)

 

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El Dr. Alejandro Finocchiaro parece que no entendió mucho la posición de los habitantes matanceros al votar masivamente en contra del gobierno nacional, provincial y, principalmente, en contra de su candidatura.

Desde su óptica, parecería ser, que los matanceros estamos “enfermos” o, algo parecido, por no haberlo acompañado. Por ahí piensa que nos “cortaron verdes” o nos falta “madurez política” al no poder interpretar su mensaje superador.

El Dr. Alejandro Finocchiaro intenta explicar que la culpa de no votarlo no es de él, ni de María Eugenia Vidal, ni de Mauricio Macri sino de la gente que no los votó.

 

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Los vecinos de La Matanza votaron las opciones que más les gustó o que más le conviene o la que está más acorde a su pensamiento, etc. La gente vota masivamente a una u otra opción según pareceres coincidentes y esos pareceres no pueden explicarse a partir de “¿teorías políticas?” improvisadas.

Según mi parecer (puedo equivocarme), Finocchiaro intentó explicar el voto usando una frase que parecía inteligente y lo hacía parecer como un tipo que hablaba “en difícil” y, en función de eso, lo hacía quedar como inteligente.

 

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Obviamente la mayoría de los votantes matanceros no sabe mucho del Síndrome de Estocolmo y a la mayoría no les interesa qué significa eso.

En una u otra oportunidad he hablado de los “rehenes políticos” del distrito: que son aquellos trabajadores municipales contratados que no tienen estabilidad laboral y que, dicha estabilidad, depende de su referente político. Dentro de los “rehenes políticos” están también aquellos que dependen económicamente o laboralmente del algún político matancero; pero “los rehenes políticos” no son la mayoría del pueblo matancero. Tener “rehenes políticos” le garantiza a la “estructura política” tener gente para llenar actos o movilizaciones y, principalmente, les permite garantizar la fiscalización de una elección porque, en La Matanza, se necesita mucha gente el día de la elección; según cálculos estimativos, de gente que conoce del tema, estamos hablando de entre 3 mil a 5 mil personas.

En un padrón de más de 1 millón de votantes, 5 mil personas no marca una diferencia considerable pero se gana o se pierde una elección sino están porque, en La Matanza, la elección no la gana quién tiene más votos sino quién cuenta los votos.

 

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Los dichos de Finocchiaro fueron pocos felices y, demuestra, una enorme ignorancia de la política matancera y esa es una de las cuestiones del porqué los vecinos no lo votaron.

Reconozco que Finocchiaro no la tenía fácil cuando lanzó su campaña, sabía que iba a perder y jugó a perder. Ni siquiera intentó plantarse como opción política o, tampoco, pensó en convertirse en un referente político opositor. Desde el inicio trabajó a escondidas, caminó poco el distrito y lo hizo sin que nadie lo viera. La estrategia utilizada no respondía a las características políticas del distrito, alguna vez traté de explicárselo pero siempre se excusó que la “línea estratégica” venía de arriba y que él no tenía mucha chances de modificarla y, si le sumamos, la mala administración del gobierno de Macri y Vidal, el resultado es más que evidente.

 

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Dr. Finocchiaro la gente no lo votó no porque está enferma o sufra algún síndrome, no lo votó porque nunca llego a conocerlo, nunca tuvo una estrategia de acercamiento con el vecino matancero, nunca habló, con conocimiento, de los temas locales; hizo agua en la agenda local y la agenda nacional y provincial no le ayudaron mucho.

El peronismo matancero no es invencible, se le puede ganar pero hay que saber caminar el distrito, hay que saber bien la agenda local, hay que trabajar junto a los matanceros y, principalmente, dejar la soberbia, el saco y la corbata en el escritorio de funcionario.

Es una lástima que nunca haya intentado entender esto porque los matanceros se quedaron sin opciones políticas a la hora de votar.