PERONISMO MATANCERO: ¿EL FIN DE UNA ERA?

PERONISMO MATANCERO: ¿EL FIN DE UNA ERA?

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

La mayoría de las elecciones se pierden antes de comenzar una campaña electoral. Esto se da, principalmente, por dos razones. Por una lado está el candidato que creen que lo único que se necesita es que ellos salgan a la cancha, hablen de un par de temas y los vecinos van a salir en tropel a votarlos; cuando no los votan, son los votantes los culpables, no ellos que no han aprendido nada de la gente.

Por otro lado están aquellos candidatos que han leído y estudiado mucho sobre la política pero que, en realidad, saben poco de la campaña electoral.

 

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Hacer una campaña no tiene mucho que ver con la formación política o la solidez ideológica. Una campaña electoral se trata de transmitir un mensaje a un grupo determinado de electores, no a todos, sino a una segmentación del electorado que pueda sentirse identificado con ese mensaje. Cuando se apunta al todo, generalmente, se pierde porque no se puede articular un mensaje para todo el electorado dado que la composición del mismo es muy diversa. Se busca la mayoría y el mensaje electoral se construye según los pareceres comunes de la mayoría.

En una elección se busca ganar, no debatir ni instalar una agenda. Eso se puede hacer o no, desde el poder que se adquiere una vez ganada una elección.

 

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Cada elección es distinta a otra porque cada adversario y, los votantes, son diferentes; los temas de agenda son otros y el momento político difiere del anterior, aún con muy poca diferencia de tiempo entre una elección y otra.

A cada elección hay que enfocarla con el respeto propio de una situación única e irrepetible, se puede concebir la estrategia, ser la mano que dirige la táctica y la voluntad para llevar todo a buen término la campaña.

Las ideas preconcebidas suelen ser fatales porque la situación puede variar conforme evoluciones la campaña porque puede cambiar el ánimo de la gente o la situación socio económica de la población varia (para bien o para mal) o el candidato puede perder de vista el objetivo estratégico embarullando la táctica. Pueden suceder muchas cosas que cambien el panorama de un momento a otro y es ahí donde entra en juego la capacidad del candidato para flexibilizar su estrategia de campaña. Siempre, independientemente de lo que se haya planeado, hay que estar preparado para modificarlo en un abrir y cerrar de ojos. Esto no implica resignar ideales o “banderas políticas”, ser flexibles no implica ser genuflexo ni nada parecido. Se puede adaptar el mensaje según la evolución del pensamiento del electorado. Adaptar no es cambiar el mensaje.

El mensaje político debe ser sencillo, se deben transmitir las ideas, por más complicadas que sean, en forma sencilla y entendible.

 

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El próximo domingo 27 de octubre termina una época (según mi humilde opinión) política porque la sociedad argentina está sometida, desde hace muchos años, a una disociación especulativa de la realidad. No es la grieta, es una realidad social que nos ha llevado (artificialmente o no) a un enfrentamiento furioso por nimiedades porque no nos hemos enfrentado por cuestiones de fondo sino por las formas.

En estos últimos años no hubo debates de fondo, ni de ideas; los debates giraron en torno de slogan, de situaciones que potencialmente hubiesen sido plausibles de un gran debate pero, lamentablemente, los políticos embarrullaron todo dejando el debate de ideas postergado porque no se animaron a dar la discusión de fondo.

 

LA MATANZA SIN AGENDA

 

La campaña política para las elecciones del próximo domingo dejaron a los matanceros sin posibilidades de discutir los urgentes y graves problemas locales.

La mayoría de los candidatos a cargos electivos no se animaron a asomarse a la realidad local, prefirieron hablar de los grandes temas nacionales y, en algunas honrosas excepciones, abordar la problemática provincial.

 

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Los candidatos locales del oficialismo, desde Fernando Espinoza hasta el último candidato a un cargo electivo, evitó, por todos los medios hablar de la gestión de Verónica Magario. Hicieron spot, hicieron propagandas política con acciones de gobierno pero no hablaron con los periodistas locales que les preguntaban sobre cuestiones locales.

Esto no fue casual porque, definitivamente, no pueden hablar ni defender de una gestión llena de falencias que, durante cuatro años, no tuvo objetivos claros porque no había una política pública planificada.

 

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Durante los años de gestión de Verónica Magario la política pública del municipio accionó en función de los titulares de los diarios y de golpes de efectos publicitarios. No hubo un plan de fondo.

El resultado es que el municipio es NI… ni una cosa ni otra. Por ejemplo: se privatizaron servicios que presta el municipio como la instalación y mantenimiento de luminarias; pero se privatizó solo una parte. Esto es una muestra de una falta de decisión de fondo. No digo que debería haberse privatizado todo o que todo siga dependiendo del municipio, sino que es la muestra palpable de lo que sucede en toda la administración municipal.

 

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Esta falta de objetivo político de fondo fue lo que frenó la gestión municipal y eso se debe, principalmente, a que el verdadero objetivo político de fondo era la “carrera política de Espinoza y Magario”. Toda la acción municipal se subordinó a esta premisa.

 

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Esta son solo algunas de las falencias del oficialismo pero, la oposición política no hizo mucho más. En este punto quiero hacer dos distinciones, la oposición política con representación en el HCD y aquella que no la tiene.

La mayoría de la oposición política con representación en el HCD matancero fue funcional y, finalmente, absorbida por el oficialismo local.

La labor de los Concejales opositores fue muy deficiente. Algunos cacarearon en el recinto sobre algunos temas puntuales pero ese cacareo fue muy esporádico y espasmódico. Después de las elecciones de 2017 el Concejo Deliberante estuvo conformado por doce Concejales oficialistas y el mismo número en la oposición. Se especuló mucho con los debates venideros en función de la paridad en el recinto pero no sucedió así. A los pocos meses el oficialismo ya tenía mayoría y, hoy, ya tiene quorum propio y mayoría concluyente, por no decir unanimidad.

 

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La defección de los Concejales opositores se debió, fundamentalmente, a la falta de un proyecto político de poder. Nunca pensaron en ganar la Intendencia con un trabajo político serio y de base porque especularon en ganar solo si los grandes figurones de sus espacios políticos lograban arrastrarlos al poder local.

Obviamente estos cambios no fueron por coincidencia de objetivos sino más bien algo relacionado con la “billetera institucional”.

Ahora veamos que sucedió con la oposición política sin representación en el HCD: simplemente no existieron. En estos últimos años no lograron hacer llegar al recinto del Concejo Deliberante ningún tema relacionado con la comunidad matancera. No hicieron política para los matanceros; es más, me atrevería decir a que no hicieron política.

En el país de los ciegos el tuerto es rey y eso, lamentablemente, ocurrió en la política local.

 

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Fernando Espinoza y Verónica Magario con la peor gestión municipal que se recuerda en los últimos 10 años a sus espaldas fueron y seguirán siendo, los dueños del poder político e institucional de La Matanza.

 

MEZQUINDADES DE UN OFICIALISMO INSEGURO

 

La actualidad política matancera nos muestra un oficialismo inseguro. Quiero aclarar que no habló de peronismo sino de oficialismo y, entre ambos, hay una enorme diferencia.

El oficialismo matancero esta inseguro porque nadie sabe qué actitud va a tomar Fernando Espinoza en el futuro en caso de que el “Frente de Todos” gane las elecciones del próximo domingo. Nadie se anima a pronosticar si se queda en el municipio como Intendente o, siendo Intendente va a ir a La Plata para intentar ser “Gobernador de la Vicegobernadora Magario”. Otra de las alternativas que se barajan es la posibilidad de que sea designado al frente de algún ministerio tanto en nación como en provincia de Buenos Aires.

 

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Fernando Espinoza está a la expectativa de ser designado en algún cargo o, en su defecto, seguir influenciando en la política bonaerense y nacional a través de Verónica Magario. Esta chance le da un enorme escozor porque no está seguro de “hasta dónde llega la lealtad y el agradecimiento de Verónica”; hay muchos que, con una media sonrisa, aseguran que “El 11 de diciembre se festeja el Día de la Independencia de Verónica”.

 

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La suspicacia de Espinoza y su conocida desconfianza hace que la dirigencia matancera del oficialismo camine como si pisara huevos porque nadie, absolutamente nadie sabe a dónde va a ir a parar, si van a seguir en el cargo, si van asumir como Concejales (en caso de los candidatos – funcionarios) o a quedarse en el área que tienen a cargo. Muchos están expectante a ver si se rompe el “Matrimonio Político” (habló de política no de cuestiones domésticas) de Espinoza – Magario para, en caso de darse, puedan aprovechar el revuelo y alzarse con algún cargo importante en el municipio. Si Magario y Espinoza rompen lanzas o Magario decide que Espinoza es un lastre para su “Envión Político”, ¿qué pasará con los funcionarios que le responden a Magario?.

Todo esto ha generado un clima espeso e irritante.

La situación es tan así que no se aprovechan situaciones políticas que podrían resultar significativas en un futuro muy cercano por la sencilla razón de la desconfianza de Espinoza.

A modo de ejemplo me gustaría citar dos situaciones.

 

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El reciente acto en La Pampa donde todo el peronismo conmemoró un nuevo aniversario del Día de la Lealtad. El PJ matancero no fue porque Fernando no tenía asegurado “subirse al palco” y utilizó las inundaciones, que padecieron miles de matanceros, para excusarse para no ir. No fue el PJ pero sí estuvo representado el “Peronismo matancero” en la figura de uno de sus dirigentes históricos, Juan Carlos Estévez.

Estévez fue porque era el acto de “todo el peronismo”, fue sin que lo inviten, fue sin bandera, fue porque el peronismo matancero debía estar. Si Espinoza ni Magario no iban, sea la razón que sea, deberían haber permitido que el peronismo local movilizara a ese acto de la unidad del peronismo.

La otra situación significativa que se dio fue cuando Alberto Fernández anunció que, en caso de ser gobierno, crearía el Ministerio de la Vivienda, Urbanización y Hábitat.

 

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Aunque muchos no lo sepan en La Matanza se dio la experiencia más grande y exitosa, a nivel nacional, de urbanización de una villa. La urbanización de Villa Palito – B° Almafuerte debería haber sido mostrada por Magario y Espinoza como un ejemplo o modelo de la urbanización de una villa y, aún más, cuando se cumplen 20 años de esta exitosa experiencia. Pero no lo hicieron porque debían nombrar a un funcionario municipal que estuvo al frente del proyecto. Una mezquindad absoluta e inentendible porque tanto Espinoza como Magario tuvieron un rol destacado en el éxito de esta experiencia porque la convirtiendo en una política de estado y eso permitió que, cuando la nación y la provincia dejaron de girar los fondos necesarios para seguir adelante, fue el municipio de La Matanza que aportó y sostuvo el proyecto.

Para muestra sobra un botón y yo les mostré dos.