REDES ALTERADAS

REDES ALTERADAS

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla

 

Las redes sociales están alteradas, los mensajes privados están al rojo vivo porque, trascendió, que una legisladora local andaría “cobrando peajes a sus empleados”. No hay un porcentaje definido pero varios han señalado “que están dejando el 50% de su sueldo cash en la cartera de la dama o en el bolsillo de un caballero”.

 

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La situación se estaría tornando irrespirable en el despacho de la “Doña” porque, más allá de que los aportes “¿voluntarios?” de los empleados que figuran en plantilla engrosan “la caja de la legisladora”, la voracidad de la misma está descontrolada. Parece ser que le pidió, solicitó o (según varias versiones) habría presionado a uno de sus “acomodados” para que sacase un crédito bancario (la cifra sería más 100 mil pesos) para ser ingresados en los bolsillos de la susodicha.

 

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 El “cuasi esclavo político” habría entregado la cifra total del préstamo obtenido con la vana esperanza de ser relevado “de sus aportes obligatorios” pero no, porque (según fuentes bien informadas) el “aportante voluntario no sólo estaría pagando su aporte obligatorio sino que también estaría afrontando la cuota mensual del crédito obtenido”.

 

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Esta situación estaría comenzando a enturbiar la relación de la legisladora con sus “aportantes obligatorios”; si bien está práctica es más que común en la política matancera, se esperaba que “el cambio de camiseta” de la edil hubiese cambiado está práctica política pero las influencias políticas y/o familiares todavía estarían bien frescas en sus ánimos.

En el espacio político que representa la legisladora son varios los que están al tanto de esta situación pero nadie quiere decir nada porque la Doña estaría bajo el ala del legislador nacional que maneja “las cuestiones internas” en el distrito.

 

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Si está es la política del Cambio me quedo con la vieja política” me comentó una experimentada empleada municipal del área legislativa y agregó que “Acá vi y presencié muchas triquiñuelas pero este nivel de indignidad nunca lo viví”.