Por Prof. Joaquín G. Puebla
METER LA MANO EN LA LATA: (dicho pop.) Apoderarse de bienes de otro, haciendo abuso de la confianza que se ha dispensado confiando los mismos.

MUCHAS MANOS EN UN PLATO HACEN MUCHO GARABATO: es un viejo refrán propio de la lengua española: Cuando muchas personas tienen injerencia en un tema, el resultado no puede ser positivo.

En la última edición de nuestro medio publicamos la nota: REGISTRO DE CONDUCIR: TRÁNSITO RÁPIDO PERO COSTOSO (https://semanarioquintopoder.com/registros-de-conducir-transito-rapido-pero-costoso/). En la mencionada nota dejamos al descubierto varias maniobras de algunos empleados municipales que, por izquierda, “facilitaban el tramiterio de sacar o renovar un registro de conducir, obviamente a cambio de unos billetes, a quien necesitase hacerlo”.
La nota provocó un revuelo que, sencillamente, no esperaba. Me llamaron colegas, amigos, no tan amigos, abogados, damnificados y una variedad de personas que defendían a este o aquel mencionado en la nota. Me amenazaron con juicios y, desde el gobierno municipal, algún funcionario mencionó la posibilidad de realizar una denuncia penal por extorsión.
En lo personal estás llamadas no me afectan, pero tampoco me resbalan porque algunas de las llamadas recibidas dejan entrever que hay otros detrás de los nombrados y esos se llevan su parte también.

Lamentablemente en nuestro país la corrupción es moneda corriente y ni la policía ni la justicia hacen mucho para frenarla. Si desde la prensa se denuncian casos de corrupción, la mayoría de las veces, el periodista debe demostrar que es inocente para que, recién, empiecen a investigar a los mencionados y, la mayoría de los casos, todo queda en la nada.
En el caso de las licencias de conducir, hay pocos municipios donde todo se maneja correctamente, en algunos la corrupción es sistemática y en otros, no tanto.

En La Matanza el municipio ha hecho un gran esfuerzo para ir limpiando el área, es más, en los próximos días el área de registros de conducir se estaría mudando a un nuevo edificio construido específicamente para ese fin ubicado en Arieta y Asamblea, en la localidad de La Tablada.
EL CAJERO Y SU JEFA
Fueron varios que denunciaron a Tadeo Quiñones (legajo 76696) como el “cajero de Lucho” y tanto él como Lucho recibieron varias “denuncias por abandono de servicio y malos tratos”.

Tadeo Quiñones, en una oportunidad, “fue apartado de la playa de examen por sus superiores”, pero por los aprietes de su referente “Yamila Díaz” (que trabajó en la secretaria privada del intendente) “que pidió explícitamente que Tadeo vuelva a la Playa de examen, fue instalado nuevamente en su lugar de recaudación”.

UN TRAMADO COMPLEJO DE DESENTRAÑAR
Hasta ahora hemos puesto en evidencia solamente a los que dan la cara para generar el negocio de la venta de los registros de conducir, pero detrás de ellos están los “verdaderos dueños del negocio” que reciben su parte “por el servicio de protección”. Esto viene funcionando desde hace bastante tiempo.

Hasta ahora hemos identificados tres “grupos de protección” para que el negocio siga su curso, por razones evidentes todavía no tenemos las pruebas concluyentes para poder publicarlas, pero estamos ahí de conseguirlas.
La repercusión de la nota de la edición pasada no es casual sino es causalidad porque las autoridades municipales están atentas a estas maniobras y temen que se corte el negocio.
