VERGÜENZA E INDIGNACIÓN: CUANDO EL PODER ESTÁ LEJOS DE LA GENTE

 

 

 

Por Prof. Joaquín G. Puebla 

 

Un pibe de 19 años sufrió un accidente con su moto a escasos 300 metros de un nuevo y reluciente hospital, después de estar más de una hora esperando la ambulancia falleció 5 minutos antes del arribo de la misma.

Leandro Dapena sufrió un accidente fatal, entre las 12 y13 hs. el pasado viernes 02 de septiembre en la esquina de Eva Duarte y Ruta 21, Ciudad Evita, a 300 metros del Hospital “Vicegobernador Alberto Balestrini”. Por precaución, según las reiteradas recomendaciones de los especialistas en accidentología, no lo movieron y llamaron a una ambulancia que tardó más de una hora en llegar al lugar del accidente; es decir tardó más de 60 minutos en recorrer escasos 300 metros. Cuando llegó el auxilio médico hacia 5 minutos que Leandro había dejado de respirar.

Esta situación me trajo a la memoria una nota que publicamos allá por octubre de 2014 (http://localhost/wordpress/?p=3279) que se titulaba: “LA MATANZA SIN ANESTESIA…MORIR A 30 METROS DEL HOSPITAL” donde un hombre había sufrido un ataque cardiaco a escasos 30 metros del Policlínico de San Justo y falleció en el lugar sin haber recibido ningún tipo de asistencia médica, a pesar de haber sido requerida en forma insistente.

Suele verse estacionada, en las puertas del Policlínico de San Justo dos flamantes y relucientes ambulancias que se utilizan solamente para traslados. Para emergencias en la vía pública el municipio matancero tiene un contrato con la empresa Medic, quienes ponen a disponibilidad de este servicio solamente dos ambulancias, dejando una en reserva. El contrato es por una elevada suma de dinero mensual pero por razones que nadie sabe, dicho contrato nunca se hizo público.

Los contantes incumplimientos de Medic para socorrer a los vecinos matanceros que sufren accidentes en la vía pública parece que no es causal para derogar dicho compromiso, no importa las vidas que cueste solo interesa cuidar el negocio.

El Secretario de Insalubridad matancero, Dr. Alejandro Collia parece que está más interesado en vender “chatarra”  (http://localhost/wordpress/?p=14099) que en cuidar la salud de los vecinos del distrito, ¿será porque al vender la chatarra queda unos miserables 500 mil pesos de ganancias?. Obviamente, parece que para Collia, la vida de un pibe de 19 años no vale tanto pero, eso sí, hay que cuidar y sostener el contrato con Medic.

La Intendente Verónica Magario, de quién se esperaba un poco más de sensibilidad social, en el momento del accidente estaba más preocupada por no haberse subido a un palco que por el bienestar y la salud de los matanceros.

Estás situaciones no sólo desnudan falencias operativas de un municipio que promociona servicios que no presta, sino que pone en evidencia negocios deleznables de una clase política que, ante todo, prioriza su propio bienestar. Accidentarse en la vía pública, en La Matanza, equivale (en el 70% de los casos) sacar un certificado de defunción y a nadie de la dirigencia política le importa mucho porque los damnificados nunca son ellos, porque si un político matancero sufre un accidente casi inmediatamente acude la ambulancia y lo trasladan a un hospital privado de renombre y todos los gastos son sufragados por el municipio matancero.

Es posible que Leandro Dapena de 19 años, por las heridas sufridas en el accidente, no hubiese sobrevivido pero, si las heridas, a pesar de su gravedad, hubiesen sido tratadas en tiempo y forma, hubiera tenido la posibilidad de vivir, ¿cómo explicamos su muerte?.

Seguramente no habrá conferencia de prensa de dos monigotes para desmentir las mentiras periodísticas porque la vida de un pibe de 19 años no merece el tiempo de ninguno de los lujosos que medran en el gabinete municipal. Posiblemente, la Intendente Verónica Magario, si es que se entera, dirá: ¡!!Qué lástima¡¡¡ y ahí se termine el tema.foto2 (Copy)

Ver morir a un hijo, un primo o un sobrino en la vía pública, sin poder asistirlo, debe ser muy doloroso y, a su vez, causar mucha indignación, y eso fue lo ocurrido porque Leandro Dapena, de 19 años, se accidentó casi en la puerta de su hogar y muchos vecinos y familiares se acercaron y no tuvieron la oportunidad de socorrerlo, esperaron inútilmente el auxilio del estado, un estado municipal que, con liviandad y un leve encogimiento de hombros, dejará pasar la muerte de un joven porque no sancionará a nadie ni derogará ningún contrato.56425ce53e1c7_896_607! (Copy)

Hace un par de semana un hecho delictivo conmocionó a los vecinos de Avda. Illia y Camino de Cintura porque unos “supuestos” motochorros ejecutaron de un balazo a un comerciante chino de Villa Luzuriaga. Más allá de la noticia policial, la policía y los servicios de emergencia se movieron rapidísimo porque en menos de una hora vinieron más de cinco patrulleros, dos ambulancias, el equipo forense de la policía, un fiscal y un juez. En menos de una hora revisaron la escena del crimen, entrevistaron a los testigos, realizaron el análisis preliminar forense del cadáver, despejaron la zona, trasladaron la víctima y liberaron el tránsito. ¡!!Qué gran diferencia¡¡¡, no me gustaría pensar que Leandro agonizó durante una hora tirado en medio de la calle porque es pobre o no es chino.

Un vecino que presenció todo el drama, me comentó que “Verdaderamente fue un momento durísimo. El barrio está muy triste. Gracias por hacerlo público, que llegue a los oídos de los que se muestran sordos antes los dramas de los vecinos, la indignación y bronca que sentimos todos no se puede describir”.