Por Prof. Joaquín G. Puebla
Hay días que se complica mucho el oficio de ser periodista, no por haber investigado y chequeado la noticia que uno informa, sino cuando tiene que informar aquello que no quiere informar o, cuando pasa de ser periodista a escribir la historia de un amigo que quiere y respeta y que partió hacia los brazos de Dios.

El Concejal (m/c) Javier Rodríguez falleció en el día de hoy, ocupó su escaño de edil entre 1991/95, por el peronismo y lo hizo de la mano del “Comando de Organización” (El Comando de Organización – CdO -, cuyo nombre completo es Comando de Organización de la Juventud Peronista es una organización política de ideología peronista cuyo principal dirigente fue Alberto Brito Lima).
Apenas de comenzar su mandato se fue distanciando de Alberto Brito Lima y, al denunciar serios casos de corrupción durante la gestión del Carlos Cozzi y del conductor político del distrito, en aquellos años, Alberto Pierri; Javier Rodríguez quedó bastante solo.
En el viejo Concejo Deliberante matancero (hoy Salón “Islas Malvinas”) en el Palacio Municipal, se dio algo inédito por aquellos años; de un lado del recinto se alineaban las bancas del oficialismo y, del otro lado, las bancas de los Concejales de la oposición; pero como el Concejal (m/c) Javier Rodríguez no pertenecía ni a uno ni otro bando, su banca (en total soledad) estaba ubicada entre ambos bloques. Una situación bastante extraña que no volvió a repetirse hasta la actualidad.

En esos años comencé a trabajar como periodista en estos pagos matanceros y poco a poco fue estableciendo una relación de trabajo con el Concejal (m/c) Javier Rodríguez porque siempre tenía algo que decir y, lo que decía, tenía fundamento y peso.
Nuestra amistad comenzó años después que él terminara su mandato como Concejal y, ante mi sorpresa, había vuelto a trabajar a su cargo como Inspector de Bromatología. En esa época (y también en la actual) eran muy pocos los concejales que, al ser trabajadores municipales, volviesen a laburar a su lugar de origen. Él lo hizo por convicción y también fue una venganza de Cozzi y Pierri por no haber cedido antes las ofertas del oficialismo.
Fueron años duros para Javier Rodríguez, su patrimonio personal sufrió bastante y una enfermedad hormonal le complicó bastante su salud hasta estos días; pero no aflojó, no bajó los brazos, siguió trabajando más allá de su estado de salud y, principalmente, siguió militando.

Por cuestiones de la vida nos alejamos un poco, yo había comenzado a trabajar como periodista en un medio nacional y andaba poco por el distrito, más bien venía solo a dormir; de pura casualidad nos encontramos una tarde a la vuelta de mi casa en Villa Constructora y reiniciamos el contacto y comenzamos a construir de una sólida amistad.
Muchas tardes de café e historias del peronismo matancero fueron cimentando esa amistad y por, sobre todo, aprendí mucho de Javier; pero las vueltas de la vida me llevaron por caminos totalmente diferentes a los que venía transitando y anduve muchos años lejos de los pagos matanceros, en cuanto a lo laboral, dado que seguía viviendo en el distrito.
En 2011 volví a trabajar como periodista en La Matanza y fue un grato reencuentro con amigos y conocidos; obviamente, entre ellos, estaba Javier Rodríguez, quién seguía trabajando en Bromatología a la espera de su jubilación.

Desde esos años, hasta ahora, siempre nos mantuvimos en contacto; a pesar de ser bastante reacio, pude realizarle bastantes entrevistas y solía ser habitué del programa de TV que conducía, junto a mi amigo, el Dr. Juan Carlos Althabe, con quién discutían bastante al aire (y fuera del mismo) por temas políticos, pero eso no impidió una relación de respeto y afecto. También colaboró con un par de notas para nuestro medio (https://semanarioquintopoder.com/con-la-verdad-no-ofendo-ni-temo/ y https://semanarioquintopoder.com/no-fue-nadie/).
Javier Rodríguez me ayudó y me enseño mucho en mi trabajo como periodista, me orientó en un sinfín de investigaciones y de su memoria prodigiosa, salían datos que me permitían esclarecer algunos hechos.

Hace un tiempo me enteré que andaba complicado de salud, hace unos años había tenido un serio cuadro (mezcla de distintas patologías) que lo pusieron en muy serio riesgo su salud, pero gracias a Dios, pudo salir adelante.
En los últimos años dio un paso al costado para acompañar a su compañera de vida y militancia, Alicia Quiroz, quien era Concejal.

Javier Rodríguez tenía muchas cosas para sentirse orgulloso, siempre me comentaba de la pobreza de su infancia y que, a pesar de todo, pudo estudiar y salir adelante

; el otro gran orgullo de su vida era su hermano José Marcelino Rodríguez, veterano y uno de nuestros héroes matancero de Malvinas, autor de un par de libros de poemas, al cual pudimos entrevistar en un par de ocasiones (https://semanarioquintopoder.com/19-girasoles-para-un-heroe/).

Javier Rodríguez no fue héroe ni villano, fue un hombre de fuertes convicciones políticas y siempre abierto al dialogo y al debate, un hombre al que supe respetar, apreciar y valorar. Su partida deja un espacio vacío (como dice la canción); con él se fueron muchas historias jamás contadas y la memoria de un peronismo matancero que será difícil de ser reconstruida.
¡!!Hasta siempre amigo y un enorme abrazo a la distancia¡¡¡
