“LA MATANZA NO PUEDE SER PARTIDA EN PEDAZOS”

 

 

Por Walter Fresco 

 

Siempre que campean las políticas neoliberales vuelve la idea de dividir nuestro municipio.

Con más de dos millones de habitantes y 323 kilómetros cuadrados, La Matanza contiene en si una multiplicidad de realidades sociales: desde el próspero norte de servicios y comercios hasta nuestro sur periurbano donde aún queda tanto por hacer.561514_592252337464088_816225376_n (Copy)

Esta vastedad necesita tomar la cuestión de la gestión local dándole la importancia que merece:

1) La Matanza forma parte del complejo conurbano, con quien comparte rasgos similares en términos de desarrollo.

2) En ese marco, los avances de los últimos doce años, donde gobiernos nacional, provincial y local coincidían en signo político (PJ-FPV), han sido notorios: nuevas escuelas y hospitales, miles de nuevos asfaltos que conectan los barrios más alejados de nuestro distrito con sus principales arterias, una incipiente descentralización que permitió que el estado municipal estuviera más cerca de la gente (Región Descentralizada Sur ll en Catán y la Noroeste en Ramos), cobertura de agua de red, soluciones hidráulicas como el Cildañez y el Finocchietto, Centros Integradores Comunitarios (CIC) en cada localidad y una variedad de políticas públicas que pusieron nuevamente al vecino como centro de la gestión.

¿Alcanza? Claro que no. ¿Es el déficit de gestión el responsable único de las deudas pendientes? Nuevamente, no.11057301_10206244899154116_1406510934971251856_n (Copy)

La realidad es que, pese a su peso político territorial, La Matanza tiene un presupuesto ínfimo respecto de su territorio y su cantidad de habitantes.

Con 4 mil millones de pesos es uno de los municipios con menos presupuesto por habitante de nuestro país.

Este presupuesto implica $2000 por año, por habitante; $166 por mes por habitante.

Queda claro que, aun trayendo al «mejor equipo de los últimos 50 años», nuestro distrito necesita discutir como aumenta sus ingresos. Y necesita discutirlo con los niveles nacional y provincial, en el marco de una fuerte puja para desarrollar armónicamente cada rincón del conurbano.

Si tomamos en cuenta los números antes mencionados, debiéramos valorar muchísimo lo que se realizó durante las administraciones de Néstor y Cristina en el nivel nacional, Daniel Scioli en la Provincia y Balestrini y Espinoza en Matanza.

La excusa de los autores del proyecto de división que ronda como amenaza en la Legislatura bonaerense es # la extensión (argumentó Sarmiento «el mal que aqueja a la Argentina es la extensión» decía el ilustre sanjuanino). El consecuente déficit de gestión (argumento absolutamente opinable ya que la ciudadanía refrenda cada dos años eligiendo Intendente, Concejales y Consejeros Escolares).11752110_10206244898474099_8749144042797651154_n (Copy)

Esto no significa que no haya muchísimas cosas que mejorar. Pero lo que a la ciudadanía le debe quedar claro es que: 1) Los problemas que hoy tenemos necesitan de un fuerte poder político para reclamar las obras y recursos que nos faltan.

2) Cada minimunicipio que quede, si se diera la división, sería un nuevo problema presupuestario a discutir (sólo que menguado en su poder de fuego para pedir lo que nos corresponde).

3) En un contexto de ajuste, tarifazo y baja de salarios, los contribuyentes deben hacer grandes esfuerzos para pagar las tasas, cuestión central a la hora de pensar nuestra región sur del distrito, nuevamente castigada por las políticas neoliberales.

La Matanza no puede ser partida en pedazos sólo debido a que la oposición no hace pie en el distrito y es derrotada en cada ocasión.

Los vecinos merecen un debate serio, no un oportunismo gorila que sólo busca frenar a un peronismo invencible que siempre estuvo al lado de los más humildes. 13939584_10208933829135685_1223299096780249788_n (Copy)

La prueba más concreta es el freno al tarifazo por un recurso interpuesto por nuestra intendenta Verónica Magario.

La Matanza necesita mejorar, sin dudas, pero no será por el camino del ajuste que proponen Macri y Vidal.

La legislatura bonaerense no puede convalidar los caprichos de un sector político que circunstancialmente tiene una mayoría que en dos años seguramente perderá.