Por Prof. Joaquín G. Puebla
“Chanchullos” se refiere a manejos ilícitos, intrigas o negocios turbios hechos para obtener un beneficio personal. Es una forma coloquial de describir engaños, trampas o acciones fraudulentas en política, negocios o juegos. Los sinónimos incluyen tejemaneje, trapicheo, enredo, componenda, o confabulación.
No es la primera vez que hacemos una publicación sobre “Trapitos y Manteros” en la localidad de Ramos Mejía, San Justo y zonas aledañas, pero en esta ocasión fuimos (https://semanarioquintopoder.com/fuerte-operativo-contra-trapitos-en-ramos-mejia/
,https://semanarioquintopoder.com/continua-la-lucha-contra-las-mafia-de-los-trapitos-y-manteros/, https://semanarioquintopoder.com/volvieron-los-trapitos-y-manteros-a-ramos-mejia-la-inseguridad-al-dia/) testigos presenciales de la impunidad de cómo se manejan.
Ante cualquier cuestionamiento te dicen: “Vamos a la Comisaria” sabiendo que ahí, cuentan con cierta protección.
En nuestro medio denunciamos, oportunamente, que toda esta “Banda de Trapitos y Manteros” estaba “protegida por la Policía bonaerense” y, a su vez, “coordinadamente en forma política por personajes que se disfrazan de pobres para vivir como ricos” (https://semanarioquintopoder.com/de-la-mano-de-los-cubria-y-persico-los-manteros-y-trapitos-quieren-ir-a-la-guerra/).
El municipio, cada vez que puede, “se hace el sota” (Hacerse la sota o el sota, es una expresión coloquial, muy usada en Argentina y Uruguay, que significa fingir distracción, desentenderse de un asunto o simular no entender lo que sucede para evitar comprometerse o asumir una responsabilidad), pero la abrumadora cantidad de quejas y denunciar lo obligan a accionar. Estas acciones limpian, por unas horas, de trapitos, manteros y puestos de venta de verdura y frutas; pero al otro día todo vuelve a comenzar.
Si se acude a la justicia “las denuncias suelen descansar largamente en algún cajón de un escritorio abandonado en una dependencia vacía hasta que algo pasa y lo reactivan (se llama popularmente: «Cajonear» un expediente es una expresión coloquial, principalmente usada en Argentina, que significa demorar, detener o guardar intencionalmente un documento o trámite administrativo en un «cajón» para retrasar su resolución. Esta práctica busca evitar el tratamiento de un asunto, siendo común en ámbitos parlamentarios o judiciales)
“Los fiscales y jueces matanceros no quieren meterse en estas complejidades porque saben que hay bandas coordinadas por la policía y no quieren problemas por estás minucias. A esto súmale los puestos de choripanes (algunos son restaurantes ubicados sobre veredas y calles), la venta de tortillas y otras cuestiones más” nos comentaba al respecto un prestigioso y conocedor abogado matancero.
Todo el mundo sabe la problemática, pero, a su vez, todos se hacen los distraídos.
No es que estemos en contra de que cada uno se gané un mango y menos en la época que transitamos, pero hay límites lógicos que no se cumplen.
Tanto en San Justo como en Ramos Mejía se ha implementado el estacionamiento medido. A través de está medida la Municipalidad de La Matanza cobra, en zonas delimitadas oportunamente, un canon para que el vecino pueda estacionar su vehículo durante determinado tiempo. Pero detrás de los agentes municipales de tránsito “aparecen los trapitos que suelen poner un valor superior al que cobra el municipio, bajo la consigna: vaya que lo cuido”. “La cobranza de su servicio es antes de que se retire el dueño del vehículo y éste suele pagarlo porque, de no hacerlo, teme de como encontrará su vehículo al volver”.
En definitiva, el vecino tiene una doble imposición monetaria: una legal que paga al municipio y otra, “totalmente ilegal que abona bajo coacción a una mafia”. No es gratuito que utilicemos el término “mafia” dado que hemos demostrado, en notas anteriores, que “estos trabajadores de la calle utilizan inhibidores de alarmas vehiculares para robarse los coches”
UNA SITUACIÓN QUE SUPERO LO IMAGINABLE
Hace una semana me encontré a tomar un café con Daniel Bracamonte, uno de los principales referentes de “Vecinos en Alerta” que llevó adelante muchas acciones por la inseguridad, los diferentes delitos que se comentes en Ramos Mejía y zonas aledañas y, desde hace un tiempo a esta parte, con el tema de los trapitos y manteros que realizan acciones delictivas que hemos comentado anteriormente.
Estábamos con Bracamonte terminando nuestro café y poniendo fin a nuestra charla, cuando él detectó el accionar de un trapito cobrando el derecho de estacionamiento luego de haber pagado el estacionamiento medido municipal.
Ni corto ni perezoso, Bracamonte encaró al trapito (en plena Avda. de Mayo y frente a uno de los locales más concurridos y reconocidos de dicho centro comercial) preguntándole con qué derecho hacia eso y comunicándole que estaba violando la ley.
El mencionado trapito ni se inmutó y le dijo de ir a la Comisaría de Ramos Mejía para aclarar la situación. Luego de caminar un par de cuadras y de esperar bastante tiempo en la sala de espera de la Comisaría se acerca el Comisario César Sayago, a cargo de dicha dependencia.
En un primer momento tuvo una actitud, si bien respetuosa, pero con un poco más de confianza con el trapito. Luego que se identificara Daniel Bracamonte y de interiorizare que estaba acompañado por un periodista de Semanario “Quinto Poder”, cambio su actitud y comenzó a hablar de lo importante que se realizara la denuncia de estos hechos para que él pudiera actuar legalmente.
Eso sí, Sayago afirmó que él estaba en condiciones de accionar legalmente, con o sin denuncia, ante la violación de la Ley de Marcas (La Ley de Marcas en Argentina – Ley N° 22.362 – regula la propiedad, registro y uso de signos distintivos para productos y servicios. La exclusividad se obtiene mediante el registro en el INPI por 10 años, renovables. Protege nombres, dibujos, emblemas y sonidos, exigiendo su uso real para evitar caducidad, incluyendo una declaración jurada de uso al quinto año). No tuve el valor de decirle que en la puerta de la Comisaria de Ramos Mejía había una persona vendiendo remeras de fútbol de varios equipos de primera división.
Después de dialogar bastante tiempo, el trapito quedó, según testimonio policial, demorado. Bracamonte, al salir de la comisaría se encontró con otros trapitos que estaban esperándolo a él o al quedó detenido. Por las dudas le solicitó al Comisario Sayago se existía la posibilidad de que algún efectivo lo acompañase, por si las moscas, cosa que el taquero se negó amparándose que no tenía personal disponible.
Se nota a la distancia si hay o no connivencia o conveniencia en una relación y, aún más, cuando hay de por medio un interés monetario.
“La Policía Bonaerense hace mucho que maneja este tipo de negocios como los vendedores ambulantes, los trapitos, los puestos de fruta y verdura, los manteros, etc. Saca un redito bastante grande de estos pequeños negocios y, como suele suceder, una cosa lleva a la otra, lo que antes era vender algunas chucherías hoy se convirtieron en grandes y lucrativos negocios, todos amparados por la policía que se lleva la parte del león”










