MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA
Al comienzo de mi adolescencia la Argentina estaba viviendo las postrimerías de las más sangrienta dictadura militar que haya vivido el país. Asombrados veíamos como se confirmaba públicamente lo que rumoreaba, en voz baja, entre aquellos que militábamos políticamente desde una suerte de clandestinidad, dado que toda militancia política estaba prohibida y era perseguida.
Cuando el proceso se venía abajo y el horizonte democrático era una certidumbre, aquellos que nos habían contado algunos sobrevivientes de la maquinaria de muerte montada por el gobierno militar, comenzó a hacerse público y el horror nos llenó a todos.
